Vergüenza y prejuicio. Una historia de resiliencia

mar 05, 2017
Talita

Kent Monkman es un embaucador, sin duda, y en su nueva instalacion: “Vergüenza y prejuicio: Una historia de resiliencia”, Museo de Arte de la Universidad de Toronto, demuestra serlo con una historia. Las pinturas, instalaciones y dioramas que forman esta exposición están llenas de ingenio penetrante, pero además encontramos la sensibilidad y dolor de sus ancestros, vencidos y sometidos e invisibilizados por la colonización, el colonialismo y la intolerancia.

2017_Monkman_hPara aquellos que no estén familiarizados con la escena artística canadiense, Monkman, cuyos ancestros son los Cree y los irlandeses, ha estado creando arte de diversas formas durante 25 años, a través de la pintura, el cine, técnicas mixtas y performance. Su alter ego es Miss Chief Eagle Testickle, un travestido, viajante del tiempo, artista performativo, cuyos vestidos drag son siempre meticulosamente preparados y extremadamente afeminados.

Esta exposición fue comisariada por Barbara Fischer del Art Museum de la Universidad de Toronto, y viajará este año a otros nueve lugares durante la conmemoración del 150 aniversario de la confederación canadiense. La exposición está organizada en nueve temas- La “reserva urbana”, Enfermedad y curación, la “Casa reserva”, Encarcelamiento, El traslado forzoso de niños, Inanición, los pupilos del estado, los padres de la Confederación y la Nueva Francia. Cada uno comenzando con una explicación por parte del artista (en inglés, francés y Cree) de cada sector, acompañado de objetos y materiales.

Como explica Monkman: “Los últimos 150 años- el periodo de modernidad- representan el mayor periodo de devastación para los primeros pobladores, incluyendo la firma de numerosos tratados, el sistema de reservas, las políticas genocidas de los colegios residenciales, el encarcelamiento masivo y la miseria urbana..”

Como ejemplo, la sección que incluye la pintura “El grito” es presentada con esta cita del Primer Ministro canadiense Sir John A. Macdonald, quien escribió en 1879:

“Cuando la escuela está en la reserva, el niño vive con sus padres, que son salvajes y aunque aprende a leer y escribir, sus hábitos y formas de pensamiento son indias. Simplemente es un salvaje que puede leer y escribir. Eso me ha impresionado fuertemente, como jefe del Departamento, que los niños indígenas deberían ser retirados tanto como sea posible de la influencia de los padres, y la única forma para hacerlo sería ponerlos en las escuelas centrales de formación industrial donde ellos adquirirán los hábitos y formas de pensar de los hombres blancos”.

La abuela de Monkman fue enviada a una escuela residencial, pero ella nunca hablaba de ello, una situación bastante usual para muchas familias quienes fueron separados por el inhumano sistema escolar para niños aborígenes en Canadá entre los años 1880 y 1976.

unnamed2Las escuelas residenciales eran escuelas patrocinadas por el gobierno para “integrar” a los niños indigenas dentro de la cultura Euro-canadiense.

A pesar de que estas escuelas eran generalmente consideradas parte de las políticas integradoras que el gobierno canadiense dirigidas a los pueblos indigenas desde 1880 en adelante, las escuelas fueron establecidas y llevadas por las diócesis católica, metodista y anglicana.

La forma que Monkman trabaja este tema es con una representación pictórica bastante directa de los niños que son apartados de sus familias por el personal religioso y la policia montada, quienes representan el icónico símbolo del gobierno.

Otras pinturas de esta exposición no son tan sencillas de comprender, hay escenas de modernos paisajes callejeros, reconocibles para los canadienses a través de sus letreros de neón así como de los distintivos modelos arquitectónicos, pero esas pinturas se corrompen con la presencia de figuras angélicas y las representaciones picassianas de mujeres. Además hay distinguidos animales canadienses como osos o castores, a veces extrañamente yuxtapuestos con hombres que los matan o pelean con ellos. Y a veces el propio Monkman se representa en la persona de Mss. Chief junto a otros protagonistas dentro del marco.

Todas las pinturas, junto a los dos grandes dioramas “Olor de Castor” que reproduce el cuadro “el columpio” del francés Jean-Honoré Fragonard y “El amor lo conquista todo” que representa a la Sagrada Familia en una vivienda de reserva, inspirada en los estilos clásicos de finales del XIX y comienzos de siglo XX.

unnamedMonkman demuestra que ha absorbido claramente la historia del arte europeo y que sabe usarla para expresar su distintivo punto de vista.

Los archivos documentales, bocetos, y objetos incluyen arte religioso, grilletes, mocasines y soportes infantiles, haciendo eco de los mensajes contados con sus pinturas y pueden parecer redundantes, pero trasmiten al público del museo una relajante pausa en el fluir de la exposición. La “Mesa de la abundancia y hambruna”, en la mitad de la ultima sala, recuerda una exhibición tradicional, pero corrompe el género una vez más para hacer hincapié sobre el colonialismo y la desesperación.

Monkman ha utilizado anteriormente todos esos temas en su arte, pero en esta exposición aparecen todos reunidos. Es un tributo a sus antepasados, y sin duda vale la pena visitar esta exposición más de una vez si viajan a Canadá.

*Post de Elka Weinstein, Toronto, Colaboradora del Máster en Museos: Educación y Comunicación, Universidad de Zaragoza.

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