Viaje al pasado en busca de los celtíberos

oct 09, 2013
eara

La oportunidad de desarrollarme como profesional se presentó cuando cursaba el Master en Museos, con la propuesta de primero de hacer prácticas y más tarde colaborar en el Proyecto Segeda Didáctica IV lanzada por Almudena Domínguez y Francisco Burillo, director del Proyecto Segeda. Con este aliciente no lo pensé dos veces,  y decidí realizar como Trabajo Fin de Máster (TFM) una Programación didáctica de la Zona Arqueológica de Segeda (Mara, Zaragoza).

El resultado fue una emocionante vivencia que trasladó a 262 niños aragoneses al pasado histórico de su territorio y a su presente patrimonial. Para mí supuso dar los primeros pasos en el mundo de la didáctica, ya que fui la responsable de diseñar la programación y coordinar su implementación con el Centro Rural de Innovación Educativa de Teruel (CRIET) en Albarracín.  Además, en el desarrollo de las actividades tuve la ocasión de aprender día a día de todos los profesionales implicados: los docentes del centro y Rubén Sáez, colaborador del Proyecto Segeda.

Con el Viaje al pasado en busca de los celtíberos potenciamos la utilidad social del yacimiento, promoviendo su disfrute y comprensión, al tiempo que fomentamos el respeto hacia el patrimonio arqueológico y divulgamos conocimientos sobre el pasado y su estudio.  Los destinatarios fueron 6 grupos de unos 40 niños entre 10 y 12 años, que durante 5 días participaron en las convivencias y fueron protagonistas de su propio aprendizaje: escribieron su nombre celtíbero en tablillas de barro; fabricaron téseras de la amistad; confeccionaron fíbulas que lucieron en un ritual dedicado a  dioses celtíberos; se convirtieron en alfareros; y degustaron platos de la época elaborados por ellos mismos. Además, trabajaron como auténticos arqueólogos que descubrieron objetos en excavaciones para después investigarlos. También visitaron la ciudad Segeda I, el Museo de Teruel y el parque de reproducciones de máquinas de guerra utilizadas en la Antigüedad (Albarracín).

El hecho de llevar a cabo la programación en semanas consecutivas hizo posible valorar su incidencia y repercusión, de modo que pudimos suprimir, añadir o modificar algunas actividades en las siguientes aplicaciones. Se realizó la evaluación de cada taller, de cada grupo y de todas implementaciones en conjunto. Las técnicas utilizadas para obtener datos fueron: observación directa, diálogo, diario de trabajo y cuestionarios realizados a docentes y destinatarios.

Los resultados mostraron cómo la experiencia fue satisfactoria para todos los participantes: para los niños, que disfrutaron aprendiendo; para los docentes, que cumplieron las expectativas educativas del CRIET; para el  Proyecto Segeda, que desarrollo su acción social; y para mí, que tuve la oportunidad de crecer como educadora patrimonial y de contribuir al empeño de hacer accesible el patrimonio cultural para mantenerlo vivo.

*Celia Castillo Escusol, Licenciada en Historia y Educadora del Máster en Museos: Educación y Comunicación, Universidad de Zaragoza.

 

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