Rituales cruentos con humanos en Ribagorza

oct 20, 2012
Talita

A finales del siglo VI a.C., un grupo de pastores del sur del Pirineo aragonés eligieron la Cueva de Els Trocs, fechada en el Neolítico, para vivir durante los meses de verano junto a sus ovejas y cabras. En un principio, los especialistas que trabajaban en este yacimiento que se encuentra en San Feliu de Veri, en el municipio oscense de Bisaurri, creyeron que tras estos meses de verano y cuando su ganado ya estaba alimentado, los pastores volvían a su lugar de origen. Sin embargo, las últimas excavaciones podrían echar abajo este planteamiento, para dejar paso a uno que explique la aparición de varios cadáveres con evidencias de haber sido tratados con violencia antes de morir.

Durante el año pasado y el presente, las investigaciones han experimentado un cambio interesante. En una de las excavaciones realizadas por el equipo de arqueólogos en la cueva, aparecieron junto a trozos de cerámicas decoradas y otros utensilios una serie de restos humanos correspondientes al menos a quince individuos de la época en la que está fechado el yacimiento. El hecho de que aparecieran tantos cadáveres en una misma habitación que en principio se trataba únicamente de un hogar para los pastores durante los meses de verano es desconcertante. Estos huesos, además, habían sido manipualdos manipulados peri-mortem. Es decir, que los cadáveres que allí estaban enterrados habían sufrido tratamientos violentos durante la muerte o justo después de morir.

RECINTO FUNERARIO Los arqueólogos y especialistas encargados de la excavación de la Cueva de Els Trocs cambiaron entonces su visión respecto al yacimiento: las habitaciones que habían descuberto pasarían a tener un carácter funerario, en lugar de ser simples residencias de verano para los pastores del siglo VI a.C. El descubrimiento no terminó ahí. Esta manipulación de los huesos, junto con las marcas de proyectiles, las extracciones de dientes de algunos restos humanos y los huesos quemados indicaban que los allí enterrados habían muerto violentamente. E incluso las marcas en algunos de los restos podían llevar a pensar que la cueva había sido escenario de prácticas de canibalismo.

La cueva de Els Trocs sería, por tanto, un área funeraria en la que podrían haber celebrado rituales macabros o simbólicos, convirtiéndose en el único yacimiento arqueológico en el que se han encontrado evidencias de esta práctica y restos de estas características, según explica José Ignacio Royo, arqueólogo de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierrno de Aragón y uno de los directores de la excavación. Además, en este recinto se celebraban banquetes y comidas, como inducen a pensar los restos de animales que se han analizado. Estos restos, una vez concluya su estudio, se enviarán a Huesca al museo donde el trabajo de los restauradores  permitirá exponerlos al público.

Estos últimos descubrimientos han sido posibles gracias al trabajo de numerosos profesionales de museos e instituciones. José Ignacio Royo ha estado acompañado en la dirección por Manuel Rojo, profesor de la Universidad de Valladolid. En cuanto a la financiación, al contrario que muchos otros yacimientos de la comunidad, sí que han contado con ayuda económica por parte del Gobierno de Aragón, del Institut für Antropologie de la Universidad de Mainz (Alemania) bajo la dirección del profesor Kurt Alt, del Ministerio de Ciencia y Tecnología, de la Universidad de Valladolid y de Zaragoza y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, entre otros.

*Fuente: noticia pertenece al Periódico de Aragón. MARÍA IRÚN 22/08/2012

 

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