LABS, ANTE UNA EDUCACIÓN SOCIAL Y ARTÍSTICA EN TRANSFOMACIÓN

sep 18, 2015
Talita

700_250Desde el punto de vista de la intervención socioeducativa y la producción cultural, cabe cuestionarse sobre el porqué de los discursos y sobre sus canales de consecución. Los caminos polivalentes están configurándose como espacios de experimentación en los que la convivencia de sensibilidades moviliza la transmutabilidad de las prácticas; en esta línea, se postulan Barragán y Moreno cuando plantean que “La colaboración interdisciplinaria entre diferentes áreas y entre diferentes profesionales, educadores, trabajadores sociales, arte-terapeutas, pedagogos y artistas está dando lugar en todo el mundo a líneas de investigación y de proyectos de intervención socioeducativa con el arte y otras producciones culturales como protagonistas”, lo cual atañe a una Educación Social transformadora para el arte como catalizador comunitario.

La diversidad de miradas, que subyace, es protagónica y toma un auge reseñable. El arte busca cómo emanciparse de posiciones estancas y se alinea, en tanto que agente vivo, a nuevas formas de autoaprovechamiento y de representación. “La búsqueda de nuevas formas de representar la realidad, normalmente se ha apoyado en formas de experimentación que han concluido en nuevas categorías formales y han liberado al arte de la descripción exhaustiva de objeto, o lo han encauzado, no sin cierta contradicción, hacia formulaciones contrapuestas” (Giménez, 2009, 91). Las vertientes culturales se van atreviendo con nuevos lenguajes, a veces con imbricaciones entre arte y ciencia, considerando que son diferentes óbices de una misma realidad. Es así como surgen los LABS (Laboratorios de arte, ciencia y tecnología) a caballo paralelo y integrado con los museos de ciencias y vinculados también al Arte Contemporáneo, visto en las últimas décadas más como proceso de producción que como producto en sí mismo. Estos laboratorios están considerados ya más como fenómenos que como categorías de contemporaneidad.

Uno de ellos con una impronta notable e nuestros días y a nivel de territorio nacional, es el MediaLab Prado, que posibilita un espacio de encuentro, reflexión y creación, vinculado principalmente a las nuevas tecnologías. Otro ejemplo paradigmático lo encontramos en el Laboral Centro de Arte y Creación industrial que ofrece un entorno único para la imbricación entre el arte y las nuevas tecnologías concebido como un recurso para la creación, investigación y para el aprendizaje, siendo además un repositorio de experiencias al alcance local. Curiosamente, este auge de los LABS es coetáneo a nuevas teorías del aprendizaje que apuestan por un cambio endógeno: “Una aproximación a las pedagogías de tipo regenerativo o inventivista es aquella que no se centra en la crítica o en el análisis crítico de lo que debe ser cambiado porque es represivo. Una pedagogía regenerativa es aquella que fomenta y aumenta tendencias que en este momento son emergentes” (Acaso, 2012: 102).500_0

En esta línea que parte de la misiva: “arte que existe porque se participa”, Silvia Alderoqui hace un símil entre el museo y un caminante para reafirmar los siguientes sentidos: “El aprendizaje no ocurre aislado de la experiencia en el espacio y ambiente físico, sino que comprende sonidos, olores, imágenes, percepciones táctiles (…) Depende de las formas y de los contenidos (Alderoqui, 2012: 28). Pone de manifiesto que las poéticas de contenido y percepción que se hallan adheridas a los procesos artísticos y antropológicos de apropiación simbólica y semiótica en el aprendizaje. Son muy útiles para evidenciar el sentido híbrido de estos proyectos, focalizados en las narrativas que se puedan ir gestando en el engranaje de relaciones que tenga lugar en los laboratorios de experiencia.

Todo este tejido de red de redes, de vínculos más allá del espacio y en el espacio son constitutivos de esta forma emergente de plantear los contenidos artísticos y educativos en un sentido humano de comprensión por procesos, de apropiación del aprendizaje por experiencias e inmersión. Debido al calado que están teniendo estaos espacios de creación se torna imprescindible repensar su funcionalidad, sus posibilidades y sus horizontes.

Acaso, M. (2012): Pedagogías invisibles: el espacio del aula como discurso. Madrid: Catarata.

Alderoqui (2012): La educación en los museos. Barelona: Paidós Ibérica.

Barragán y Moreno (2009): Experiencia artística y producción cultural, ámbitos para la invtervención socioeducativa, en Revista de Educación Social, nº 28: 19-40.

*Cleofé Campuzano Marco, Máster en Museos: Educación y Comunicación. Universidad de Zaragoza

 

 

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