Los Museos locales: Futuro ¿en peligro?

feb 21, 2015
Talita

candadoEn España existe una amplia oferta cultural, y raro es el municipio o comarca que no tenga un museo o centro de interpretación.

Estos espacios culturales forman parte de un entramado social que bien organizados enriquecen económica y culturalmente el entorno. El problema resulta cuando no se saben organizar.

La mayoría con origen en asociaciones que buscan rescatar sus tradiciones como por ejemplo el Museo Angel Orensanz y Artes del Serrablo, donde a través de herramientas y objetos cotidianos exponen la vida tradicional.

Otros en cambio surgen por una colección privada de algún ilustre vecino de la localidad, por la necesidad de difundir el patrimonio arqueológico local o el medio natural que lo rodea.

No es raro ver que muchos de estos espacios, tras invertir en una buena museografía parecen quedar aislados del entorno, no reciben el público esperado o no conocen estrategias para que la gente acceda a visitarlo.

En mi opinión hay varios factores importantes que se deben tener en cuenta en estos museos locales. Es  habitual ver que tienen un horario muy limitado, llegando a 7 o 13 horas semanales y generalmente ligado al fin de semana con motivo del visitante foráneo. Pero un museo local debe formar parte importante del entorno, ser un complemento del engranaje del municipio que aporte unas actividades para sus vecinos durante la semana.

Es frecuente el que estos museos busquen su salvación a través de visitas escolares, talleres que aportan ingresos rápidos y directos. No obstante, olvidan acercarse a la población adulta, jóvenes, parados, jubilados, asociaciones locales (amas de casa, las mal llamadas de discapacidad, asociaciones culturales, deportivas,…)

En mi opinión existe un problema serio debido a que, en muchas ocasiones estos espacios no están gestionados por profesionales cualificados, muchas veces tras ellos se encuentran empresas de animación o asociaciones de vecinos que, con buena voluntad pero sin los recursos suficientes, hacen una labor incompleta de las funciones en el museo. Con escasas actividades generadas como exposiciones temporales, concursos, actividades en RRSS, charlas, encuentros lo que hace que pasen inadvertidos.

Para muchos profesionales de la Educación en museos, o Educadores de museos, estos espacios podrían ser una gran oportunidad de demostrar sus conocimientos y capacidades, tratando de «rescatar » un ámbito que puede acabar convirtiéndose en un mausoleo de piezas y un espacio cultural yermo.